Frente a tu espejo

Frente a tu espejo
QUE VEMOS CUANDO NOS VEMOS ?
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LO QUE NO SE CUIDA, SE PIERDE ...



28 may. 2015

Necesitamos un cambio

Entonces un día, ella se cansa y cumple sus amenazas!
Cuando llevas tantos años de casado entendes algunas cosas que al principio pasan casi inadvertidas. Entendes que el tiempo no solo las envejece sino que las arruina hasta el punto de hacerlas despreciables para alguno de los dos. Como cuesta entender al otro en ese punto donde no es una cuestión de amor, donde el buen trato y las buenas intenciones no alcanzan. Parecería que el cansancio llega con amenazas sin cumplir, con risas burlonas de destruir lo que uno ama casi como una venganza por el tiempo que pasó. Ese día está grabado en mí. Hay cosas que por más que se perdonan son una marca difícil de borrar, imágenes que parecen que te atormentarán el resto de tus días. No era un día más, era el día donde descubrís que algo pasó mientras vos no estabas. El día donde con total impunidad sentís que tu dolor no importa. Como si un día no fueras a darte cuenta de lo que realmente pasó.

Era un día de verano donde el calor no te deja olvidar en que estación estás. Un día normal, que pronto dejaría de serlo. Abrí la puerta; el calor y el cansancio entraron conmigo a casa. Fui a la cocina como es costrumbre en un día de calor para buscar algo fresco. Pensé en cambiarme pero antes comería una fruta fresca, que renovara un poco de las energías que dejé en el subte atestado de gente. Como siempre tiré los restos y al abrir el recipiente de la basura; estaba ahí. La miré y sentí que ella también me miró. Nos llevó solo un instante reconocernos. Ambos sabíamos que algo pasaba y que no era precisamente bueno. Me parecía sentir sus gritos desde el fondo del tacho, pero yo no me animaba  a tocarla como temiendo lastimarla más. Justo había leído que los médicos recomiendan jamás tocar un herido en un accidente sin la presencia de un médico, se pueden causar lesiones terribles. Algunas preguntas atestaron mi mente sin tener respuestas. ¿Pudo alguien causarme ese dolor? ¿No pensó que la amaba? ¿No pensó en los momentos que pasamos? ¿Tan poco le importó que era mía? Casi en un grito desesperado, donde la angustia se apodero de mi voz y mientras caía de rodillas vencido por lo que estaba viviendo, grité; noooooooooooooo!, ¿quién fue?, ¿qué pasoooooooooo?

Mi mujer como si no le importara el tremendo cuadro que estaba yo viviendo y con ese poder de resúmen pocas veces visto en las mujeres, con total impunidad dijo; SI, la tire yo! Esas palabras retumbaron en mis oídos como un eco de película de terror.  Era mi remera azul. Vieja, gastada, con sus agujeros y la suciedad, recuerdos del tiempo que pasamos juntos. Es cierto que da vergüenza usarla en público, es cierto que está rota, es cierto que algunas manchas no salen, son ciertas muchas cosas mas; pero es mi remera azul. ¿Cómo es que ella no podía entenderlo?, ¿cómo es que podía tirarla sin dejarme al menos despedirme de ella, de mi remera azul?

Pensaba al recordar tan duro episodio de mi vida, cuánto tiempo uno va por la vida arrastrando un épasado que no sabemos muy bien por que lo guardamos. Un pasado que está lleno de agujeros y que como mi remera azul, hasta nos avergüenza por momentos. Es cierto que algunas veces aunque doloroso, nos sentimos comodos con él. Duele reconocer que necesitamos un cambio porque en el fondo es reconocer nuestro dolor. Entonces el pasado se convierte en un compañero constante que frustra todo el tiempo el presente, que nos limita a un futuro mejor. No hay futuro en el pasado.

Hay una canción que me gusta y dice "Cómo seguir, puse todo de mi y aquí estoy como sombra" y asi es como me sentí muchas veces en la vida. Gastado por un pasado que solo trajo frustración hasta que entendés que el pasado solo condiciona tu vida hasta que decidís dejarlo. Algunas veces necesitás que alguien te ayude, como mi mujer, claro que no de manera tan literal. Necesitamos dejar el pasado para aferrarnos a un futuro mejor. Dijo un día Jesús algo que puede cambiar la vida "Vengan a mí todos los que están cansados y llevan cargas pesadas que yo les daré descanso"; entender esto es cambiar el lugar donde ponés tu confianza. Es caminar todo los días con un corazón que se va sanando y puede empezar a mirar el futuro para poder decir en el presente "NUNCA MÁS ME VUELVO ATRÁS"

Se puede vivir mejor, vale la pena intentarlo. Hay tantas remeras que todavia no usé y solo cuando empecé a usarlas me di cuenta que no necesitaba más mi remera azul.

Gustavo

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